¡Sí se puede perdonar!, con buena voluntad no es ta difícil.

Hola, quiero empezar éste artículo con esa vieja frase:

“Conoce la verdad y la verdad te hará libre”.

No quiero hacer de éste blog, ni de los comentarios que aquí aparecen un asunto de religión, sino algo más humano, una cuestión cotidiana. Con historias reales y respuestas vivenciales.

Conocer la verdad implica responsabilidad y compromiso no hacia con los demás sino para con uno mismo. Dicho de otra forma, hoy en día, Dios ya no quiere gente buena, ya se canso de ellas, abundan, él quiere gente honesta, leal, verdadera.

De ahí es que parto para decir que el perdón para muchas personas es un acto de privilegio, de conceder el beneficio del perdón, sintiéndose el adjunto de Dios;”yo te perdono por que soy buena gente” y con esto según ellos quedan bien con Dios, por su idea de haberlo ofendido, para ganar votos y no ser castigados, respondiendo así a un sentimiento de culpa (en otra oportunidad hablare de ello), quedando bien con la familia y la sociedad, pero sobre todo creen quedar bien con ellos mismos y satisfacer su cultura de complacencia, que hoy día es una conducta que ha crecido de manera alarmante sobre todo en personas con alguna carencia afectiva, con baja autoestima y especialmente en aquellas personas que se han olvidado de tomar sus propias decisiones, que han perdido autonomía e identidad y como resultado no son dueños de sus sentimientos y emociones.

El perdón en la actualidad dista mucho del concepto religioso y/o tradicional con el que muchos han crecido y aprendido y que con la deficiente educación emocional se enseña a “prenderse” de algo o alguien. Creando así una absurda dependencia y esto a su vez genera impotencia, frustración causando resentimientos, odio y dolor.

Y es de éste último del que hay que desprenderse, de la carga del sufrimiento, que teniendo la Buena Voluntad, no la fuerza de voluntad que en todos existe, unos en mayor medida que otros, de Decisión firme, plena y autónoma de perdonar, viviendo la experiencia de libertad y de paz. Tomando conciencia que cada quien es dueño de sus sentimientos y emociones, nadie es responsable de lo que se siente o se vive, solo uno mismo.

Agradeceré y me gustaría que dejarás un comentario sobre el artículo que acabas de leer, y saber que áreas sobre el perdón quieres trabajar o saber, cuéntame las frustraciones que se producen cuando tratas de perdonar, estaré contestando personalmente sus comentarios.

Atentamente su servidor y amigo

Alejandro Sánchez

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