Perdonar no significa olvidar.

 

 

Cambiar de actitud, esa es la clave.

Sentado en la sala de la casa recordaba y me preguntaba ¿cuál ha sido una de las cosas que más me lastimaron y como hice para superarlo, para perdonar?

No está por demás decirte que lo que voy a contar es muy personal, sin embargo, lo comparto contigo por sí en algo te puede ayudar.

Mi memoria me lleva a la edad de 15 años, cursaba el tercero de secundaria, era el año de 1978.

Mi padre tenía un taller de costura para fabricar pantalones, aquella tarde llegué de la escuela como a las 2:30 pm., en la casa, mis hermanas y yo teníamos responsabilidades muy específicas, tanto en los quehaceres domésticos como en el negocio, en fin esa tarde hice lo que me correspondía en el taller y baje a comer, posteriormente haría mi tarea escolar, mi padre me reclamó porque según él yo no lo estaba apoyando con el pedido de pantalones que tenía, he de reconocer que se veía muy presionado, yo argumente que ya había realizado mi función y que lo que él me pedía, de ayuda, le correspondía a mis hermanas, además yo tenía mucha tarea escolar. Su reacción fue darme un golpe en la cara con el dorso de la mano.

Quiero decirles que en ese momento no me dolió tanto el golpe, total en ocasiones los padres  reprenden así a sus hijos, lo que realmente me dolió fue que me sangró la boca, los labios, no me cabía en la cabeza como alguien que decía quererme me maltratara de esa manera, y, él, me dijo muy molesto que me fuera a hacer mi tarea. No hubo más regaño o platica alguna después de ese momento, vamos ni siquiera una disculpa, finalmente ¿por que lo haría?, ” sí él era papá y el que tenía la razón”.

Pues bien a partir de ese día yo le tome un gran resentimiento, rencor a mi padre y de una forma u otra siempre lo que yo hacia, lo hacia con la intensión de lastimarlo, mi carácter y mi trato hacia con él cambio, mi conducta era rebelde, lo culpaba interiormente de todo lo malo, negativo que me sucedía, nunca se lo hice saber, buscaba dañarlo en donde yo sabía que le iba a doler más, en mi preparación, en la escuela, baje mi rendimiento de tal manera que perdí muchos años, sin darme cuenta que el único afectado era yo, ya que me quemaba, me quebraba por dentro por ese odio generado en gran parte por mi inmadurez y soberbia. Veía yo como mi padre seguía con su vida normal, quiero pensar que para él mi comportamiento era natural como cualquier adolescente, siempre callé ese resentimiento y me decía muy en mis adentros que nunca lo iba a perdonar.

Con el paso del tiempo y con la ayuda de mi madre, q.d.e.p., me inscribí a un grupo de Desarrollo Personal, en donde aprendí, porque me hicieron consciente de ello por medio de platicas y talleres, que el único responsable de mi realidad era yo, que nadie me había obligado a pensar, actuar, y a vivir como lo estaba  haciendo, que el daño emocional y psicológico que acarreaba era ocasionado por mi actitud y entendí que yo no soy Dios, que no soy un ser perfecto para juzgar, que también tengo muchos defectos, fallas, errores y que he lastimado a muchas personas, incluyendo a mi padre, quien tuvo y ha tenido la inteligencia pero sobre todo el AMOR para aceptarme como soy, perdonar mis idioteces que tanto afectaron en su momento al seno familiar.

No te imaginas, si es que todavía no te lo has propuesto, de lo bien que se siente perdonar y curar las heridas ocasionadas por quien creemos que nos fallan, tener la libertad emocional de poder comentarlo a los demás sin que dañe, sin que lastime, sin que duela, porque estos son eventos del pasado y es precisamente ahí a donde pertenecen…al Pasado.

Vive tu aquí y ahora pleno y feliz,

Perdona, ¡Arriesgate! vale la pena.

Cuéntame tu experiencia, me gustaría que me dejaras un comentario sobre este artículo que acabas de leer y compartir vivencias y frustraciones, yo personalmente estaré contestando tus comentarios y preguntas.

Por tu interes, Gracias

Tu amigo

Alejandro Sánchez

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