Perdonar es el principio hacia tu Desarrollo Personal

¿Por qué tengo que perdonar?

Generalmente nos preguntamos ¿Por qué y cómo perdonar?

En éste artículo te voy a compartir uno de los ejercicios que a mí me ayudaron a perdonar, claro, siempre y cuando, tú así lo quieras, ¿estamos de acuerdo?

Mira, el perdón no es un concepto, ni una práctica que está o no de moda, es algo universal como el amor y curiosamente se interrelacionan.

Te voy a contar algo, tengo 25 años dedicado a impartir cursos, conferencias y talleres relacionados al Desarrollo Personal, y en estos años he visto a muchas personas perder lo que más aman o desean en su vida por no tener la buena voluntad de, primero, analizar la verdadera causa de su enojo o molestia, segundo, analizar ¿qué o quién fue el causante de esa molestia?, tercero, analizar la forma de ¿cómo descargar esa molestia? y cuarto ¿cuándo o en que momento hacerlo?

Soy un fiel convencido, por experiencia propia, que todo aquello que nos lastima es por falta de comunicación, por pensar que la gente que nos rodea y quiere tiene la obligación de adivinar nuestros pensamientos, deseos y frustraciones de tal manera que al no ser así nos enfada, nos molesta y es ahí donde empieza a nacer el resentimiento que finalmente, en muchas ocasiones, termina siendo odio. No cabe duda que el ser humano es curioso o quiza conformista sea la expresión exacta, y no me refiero al conformismo de ambición, sino al de aletargamiento, de pasividad, de ir dejando la solución para después, no me cabe en la cabeza como hay personas que puedan tolerar y soportar tanto lastre en su vida, en su persona.

Déjame te cuento una historia: Sucede que a la orilla de un río se encontraban dos monjes, ellos tenían como parte de sus usos y costumbres la negativa o prohibición de tener contacto físico con alguien más, vamos ni siquiera saludar de mano, al querer cruzar ese río apareció una anciana pidiéndoles ayuda para también ella cruzar, uno de los monjes accede a cargarla para poder cruzar juntos el río, su compañero asombrado, mejor dicho enojado, por lo que sus ojos estaban viendo simplemente se adelanto, al llegar al otro lado espero a su hermano y esperó a que bajara a la anciana, quien muy agradecida todavía beso su mano.

Tomaron camino nuevamente, pero ahora sin cruzar palabra alguna, transcurrieron una, dos, tres horas, hasta que el monje molesto, aún, le reclamó al otro, que como era posible haber tenido una falta como esa, el compañero apacible y sereno le contesto:

Hace tres horas que deje a la ancianita y ¡tú todavía la sigues cargando!

Mensaje, cuantos de nosotros todavía seguimos cargando situaciones del pasado, mientras los demás siguen su vida tan cómodamente. Insisto el pasado, pasado está.

Bien pues he aquí el ejercicio:

Haz una carta reconociendo honestamente todos tus resentimientos, piensa en quien o quienes te han herido, dirige la carta a quien desees, puedes inclusive hacer una carta, si así fuera necesario, a cada persona o situación. Escribe en ella todo, desde lo más insignificante hasta lo más doloroso, no permitas que se quede atorado dentro de ti, ¡nada! Tómate el tiempo que necesites para hacerlo, pero ¡hazlo!

Hecha ésta carta, vas a leerla en voz alta, no ésta de más mencionarte que lo hagas a solas, y conforme vayas leyendo otórgate y otórgales el derecho del perdón, hay que ser muy honestos en ello ¡va!. Hay que estar conscientes que algunos eventos costaran más trabajo que otros pero a fin de cuentas te das la oportunidad y la libertad de vivirlo, es tú momento no lo olvides, posteriormente deshecha la carta, rómpela, quémala y al mismo tiempo ve destruyendo tus resentimientos, odios, culpas y temores.

Es así como estarás dando inicio a tu Desarrollo Personal, ¡FELICIDADES!

Me gustaría que me compartieras tus experiencias y tus comentarios sobre este ejercicio y te sugiero leas el libro    “La Mente en las Relaciones Humanas” por Dan Custer, Compañía Editorial Continental, Mex.

Estaré personalmente contestando tus comentarios, sugerencias y preguntas.

Gracias.

Alejandro Sánchez

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