Perdonar el Éxito de los Demás.

¿Cómo entender que yo también tengo derecho a mi propio éxito?

En cierta ocasión preguntaba una chica que debería de hacer, ¿si acompaño a mi madre a su graduación o voy a mi presentación/exámen de mi escuela?, al cual ya le había dedicado cierto tiempo.

Te preguntaras ¿cómo hago para decidir lo más conveniente, si éste fuera mi caso?

La intención del artículo no es dar la respuesta, sino que te des cuenta y hagas consciencia que en ocaciones el miedo. la culpa y complacencia no permiten tomar la decisión más apropiada y sobre todo una decisión personal sin la carga o sensación de remordimiento.

Al leer éste artículo te darás cuenta como es que estamos influenciados por una cultura que ésta dañando nuestro desarrollo personal.

La experiencia de 25 años trabajando con gente me ha hecho ver que en los últimos años estamos viviendo en una cultura social que yo he llamado la Cultura de la Complacencia, de darle gusto a los demás, lejos de darse gusto o complacerse a sí mismo, vamos si de por sí la sociedad jala, influye y en muchas ocasiones nos vemos actuando igual que otras personas en donde he visto como las personas van perdiendo la capacidad de, primero, tomar sus propias decisiones, se pierde autonomía, independencia y creo yo lo peor, identidad propia. Seamos honestos: ¿Cuántas personas son una copia fiel de su padre, de su madre, de su pareja o de sus amistades? ¿Cuántas personas llegan a tener éxito, pero ese éxito no es suyo y por eso se sienten, a pesar de esos logros,  insatisfechos, frustrados, incompletos y fracasados? ¿A cuántas personas hoy en día les deciden su forma de vestir, sus amistades, a la pareja e incluso la escuela o la carrera a estudiar?

Veamos yo te pregunto y contesta con toda honestidad, a lo largo de tu vida, ¿cuántas de tus decisiones realmente han sido libres, soberanas, autónomas? y por otro lado ¿cuántas de ellas han sido tomadas con la influencia del qué dirán, entre la espada y la pared?

Te aseguro, sin temor a equivocarme, que la balanza se inclinaría hacia la posición de no saber tomar nuestras propias decisiones.

Lo que estoy diciendo es que analices que estamos viviendo en nuestra sociedad en esa cultura famosa del borreguismo, donde el borrego mayor dice ¡veeeen! y ¿cómo contestamos? ¡vooooy!

¿Te has dado cuenta que en muchas ocasiones hasta para elegir una prenda de vestir, vamos acompañados o pedimos opinión para poder decidir?

No y claro que ¡no!, que con esto que escribo, te estoy invitando a que generes conflictos con tu familia, tus seres queridos o amistades, simplemente te invito a que te des cuenta que tú también tienes derecho a lograr tus propósitos, tus sueños, tus metas, a lograr tú propio éxito, defender lo que quieres o lo que buscas es la única manera de llegar a tu desarrollo personal, recuerda que en ésta vida nada es tuyo, si no lo sabes defender, dice una vieja historia, no llores como niño, lo que no supiste defender como hombre.

No permitas que los sentimientos de culpa detengan ese desarrollo personal, esfuérzate por entender que la gente que te quiere a su forma, y a su manera siempre buscan lo mejor para ti, ¡que no es lo ideal!, empatiza con su criterio, aunque esto no significa que estés de acuerdo con ello y no permitas que los sentimientos negativos, los resentimientos se apoderen de ti, simple y sencillamente porque los demás no piensan, y no buscan al igual que tú, ser más independientes, más libres y sobre todo más soberanos y autónomos al manejar los hilos de su vida.

Al tomar las riendas de tu vida podrás dirigirla a donde tu quieres llegar, a donde tú deseas estar y no a donde los demás quieren que llegues.

 

Me gustaría saber de tus comentarios referentes al artículo que acabas de leer y compartir experiencias y preguntas al mismo.

Gracias.

Alejandro Sánchez

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