El Perdón deja una sensación de duelo, de pérdida.

¿Somos victimas de nuestros resentimientos?

Es curioso entender que cuando se vive con resentimientos, estos van haciendo mella en nuestra vida, en nuestra persona y en nuestra salud.

La analogía que hago de esto es:

Si tuvieras una botella, un envase lleno de un ácido, de un veneno letal, durante muchos años y en determinado momento quisieras vaciarlo, ese envase ya no serviría, porque quedaría impregnado, contaminado del ácido que por tantos años guardó.

Lo mismo pasa cuando una persona guarda durante muchos años un resentimiento, odio, rencor, va afectando su persona, su salud, su vida y entre más tiempo pase con esos sentimientos negativos más daño se hace.

Lo que sucede es que el ser humano es uno de los seres más adaptables, lo complicado de éste asunto es que también es el único ser que comete el mismo error dos o más veces.

Se adapta tanto a una situación que la hace suya, llegando así a su estado de confort, es decir se habitúa y acostumbra a su entorno de tal manera que todo lo que ve, piensa y siente es muy suyo, se apodera y posesiona de las circunstancias manejandolas para lo que el cree que es lo mejor. Se encierra en una coraza psicológica impenetrable; conoces personas que dicen: ¡Así soy y que!, ¡a mi nadie me va a cambiar y haganle como quieran!, son personas que viven aferradas a sus verdades absolutas, se enfangan en sus conceptos aprendidos, por consecuencia esas ideas y actitudes las traen tatuadas, muy arraigadas pensando que así nacieron y que no pueden modificar sus conductas.

Te preguntarás ¿a qué viene todo esto?, pues bien, se menciona que al perdonar se tiene una sensación de duelo, de pérdida, ¿por qué?. Porque una persona que ha vivido por muchos años con resentimientos, los hace suyos, son parte de su zona de confort y se acostumbra a ello, y al tomar la decisión de perdonar, al desprenderse de ese ácido, de ese veneno, lejos de vivir una liberación, siente esa pérdida, tiene la sensación que está dejando algo que inclusive llegó a estimar, sí a ese grado puede llegar, deja algo, que a su propio juicio, le ayudó a sobrevivir, a ser fuerte y no doblegarse, alimentando su soberbia y ego y con esto creen lastimar a quien los ofendió y daño. Sin embargo al tomar la opción, su propia voluntad de perdonar se tiene ¡Más que ganar! que perder. Y… ¿tú qué piensas?

Me gustaría que dejarás un comentario sobre éste articulo que acabas de leer y también cuéntame un poco de tus experiencias a la hora de procurar perdonar, yo personalmente estaré contestando sus preguntas y comentarios.

Gracias, de su amigo

Alejandro Sánchez

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